¿Os ha ocurrido que se os ha roto un lienzo que queríais utilizar para algún trabajo o se os ha roto una pintura ya creada o comprada? Os explico cómo poner adecuadamente un parche para poder utilizar el lienzo o conservar la pintura y poder seguir exponiéndola.

Las picaduras y desgarrones se pueden reparar pegando parches individuales por detrás, siempre que el resto de la pintura esté ne buenas condiciones. Como adhesivo, se emplea la mezcla de cera y resina o la de cola y engrudo. La primera es más fácil de aplicar, es menos probable que se note por el anverso de la pintura y está más de acuerdo con los procedimientos aceptados en la actualidad. Además, es más fácil de quitar, si por alguna razón fuese necesario hacerlo más adelante.

Los parches de cola son más eficaces cuando el desgarrón va acompañado por arrugas, ondulaciones o carreras, porque el humedecimiento del lienzo y la posterior aplicación de presión son un procedimiento más eficaz para corregir dichos defectos. Pero cuando la deformación no es muy acusada, se puede corregir con parches pegados con cera.

Se coloca el lienzo estropeado en posición horizontal y se juntan los bordes del desgarrón. Con una cuchilla afilada se recortan todas las hebra que sobresalen, especialmente las que tienen tendencia a salir hacia arriba. De un lienzo preparado se recorta un parche y se cubre por el lado imprimado con compuesto de cera- resina.

Se coloca debajo del roto y se aprieta cuidadosamente con una plancha ligeramente caliente. El calor y la presión deben de ser solo suficientes para nivelar las telas. Se aplica demasiado, la cera fluirá de manera irregular. Si se aplica muy poco calor, el adhesivo no penetrará ni adherirá permanentemente las telas. Parte de la cera puede salirse por los bordes del parche. Si lo hace, suele ser de un modo uniforme, todo alrededor y si se desea se puede raspar o recortar cuando se haya endurecido. La capa de cera debe ser bastante espesa. A veces un rodillo de goma resulta útil para aplanar un parche.

Antes de que la cera se endurezca por completo, se puede aplicar presión al parche, con pesos o con abrazaderas, con el fin de asegurar una superficie plana y nivelada, pero no conviene aplicar demasiada presión para que la cera no se salga.

Estas operaciones se llevan a cabo con el cuadro apoyado en una mesa lisa, para las manipulaciones que deban realizarse por el anverso del cuadro, el lienzo tendrá que estar apoyado por detrás en planchas de cartón o tablas montadas sobre tarugos.

El exceso de cera que llena la cavidad debe rasparse completamente, el orificio o corte se rellena y se retoca con pintura. Este tipo de parche se puede desprender con los dedos con facilidad. Es bueno hacerlo con forma redonda u ovalada para reducir al mínimo el riesgo de desprendimiento accidental.

El tipo de tela empleado para el parche influye mucho en que el resultado quede plano. Se obtienen mejores resultados con materiales más finos como lino, o seda, empleados en serigrafía. Los profesionales emplean con preferencia un cuadrado de lino con los bordes deshilachados por separación de varias hebras.

Se pueden hacer reparaciones temporales de pequeños desgarrones y orificios aplicando un trozo de cinta adhesiva quirúrgica (esparadrapo) la dorso, pero esto no tiene resultados permanentes. Para aplicar presión a cualquier tipo de parches, se sigue el método siguiente: se toman tira s o piezas cuadradas de tables y se redondean o biselan los bordes para que no queden impresos en el lienzo, se coloca una pieza a cada lado del parche y sobre cada una de ellas una pieza de madera algo más pequeña (si se ha utilizado pegamento acuoso, habrá que colocar un papel encerado bajo cada pieza de táblex, para impedir que se esté lejos del borde del cuadro y solo se tienen abrazaderas pequeñas, habrá que improvisar un sistema de listones y bloques de madera con abrazaderas a cada extremo.

PARCHES CON PEGAMENTO ACUOSO

La gran desventaja de este método, en comparación con el adhesivo de cera, es que la cola es un adhesivo más potente y casi siempre estira la tela produciendo pliegues alrededor del parche, creando una irregularidad que se ve claramente en el anverso del cuadro y que se hace más pronunciada con la edad.

En lugar de lienzo preparado, se utilizan piezas cuadradas u ovaladas de lino crudo, deshilachando las hebras en los bordes. Si los bordes deshilachados se mantienen lo más rectos y lisos que se pueda, el efecto será como el de un borde biselado, que tiene menos tendencia a quedar marcado por delante de la tela que un borde perfectamente recortado.El lino se aplica con un pegamento de cola del tipo que se emplea en los reentelados. Hay que rebajar algo la mezcla con agua, dejándola lo suficientemente fuerte como para garantizar una adhesión permanente, pero no tanto que tire del lienzo.

ZURCIDOS O ENTRETEJIDOS

Los pinchazos de clavos y otros orificios pequeños se pueden remendar entretejiendo unas pocas hebra de lino, aplicándolas al dorso del roto e impregnándolas con cola. Cuando la cosa se haya secado parcialmente, se cubre con un trozo de papel encerado. Se aplica una presión suave con una abrazadera durante 36 horas. Para este tipo de parches da buenos resultados la cola de pescado ligeramente rebajada con agua. Estos remiendos son casi invisibles y no afectan al aspecto del cuadro. Incluso en agujeros grandes o desgarrones que dejen un pequeño espacio, estos parches cierran la abertura y no provocan arrugas, debido a su estructura de trama abierta. El humedecimiento con cola y la posterior aplicación de presión aplana los desgarrones arrugados u ondulados mucho mejor que el método de cera-resina. Si se aplica demasiada presión se pueden quedar marcadas las hebras entretejidas en la superficie.

Otros métodos más antiguos, como el pegar parches de gasa o muselina con goma-laca, resinas en polvo etc.. se han descartado casi por completo, ya que tienden a producir resultados poco permanentes, quebradizos o con ampollas. Las ampollas y los fragmentos semidesprendidos se pueden volver a pegar, insertando cola debajo de ellos y apretando. Esta operación exige cierta práctica y habilidad. Suele utilizarse una jeringa hipodérmica para inyectar la cola bajo las ampollas y otras zonas levantadas. Primero se hace un pequeño orificio pinchando la película con una aguja sólida, antes de insertar la aguja hueca. A veces se recomienda reblandecer primero estos puntos con disolventes, pero este procedimiento no siempre es eficaz. La impregnación de una superficie desprendida mojándola con goma, barnices de resina, aceite, etc… resulta muy poco eficaz, excepto en algunos casos de complejidad desusada.

Dada la diferencia en los efectos de textura y color entre las reparaciones recientes y las superficies viejas, todas las reparaciones tales como parcheados, reentelados y enmasillados deben ir seguidas por la limpieza y rebarnizado de la superficie, aunque la superficie original no estuviera tan estropeada como para necesitar este tratamiento, de no haberse producido la rotura o defecto estructural.

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